Haciendo bueno el lema “el reto es actuar”, una de las sorpresas al llegar el lunes al CONAMA fue el nuevo aparcabicis. Se habló de ello en la inauguración:
Además de las acciones que ya venimos realizando desde ediciones anteriores, este año quiero agradecer la colaboración del Ayuntamiento de Madrid y de la empresa Madrid Espacios y Congresos para mejorar las instalaciones del Palacio que nos acoge. Conjuntamente hemos instalado un sistema de recogida selectiva de residuos de la exposición y un aparcamiento de bicicletas, que quedarán después de CONAMA a disposición de los futuros organizadores de eventos.

La nueva instalación ha aumentado la capacidad y funcionalidad de la anterior. Gestos como estos le devuelven a uno parte de la fe que se va quedando por el camino. El frío está siendo enemigo de los ciclistas, pero algunos valientes hay.
Otro chismorreo a destacar es el aumento de la “deseabilidad” de los pichigüilis ambientales. Escasos, sea dicho de paso, pero ya hemos superado la etapa del papel y las muestras de árido reciclado.
He conseguido alguna memoria usb, un cono para reducir la pérdida de agua por evaporación de los tiestos, un chisme de estos de ajustarse el bajo del pantalón para que no se enganche en los platos de la bicicleta, una mochila, un pequeño (a la par que) coqueto conjunto de jardinería y una maceta con orégano. En el campo audiovisual un dvd doble y un cd de música ambiental prometen ser los regalos estrella.
Parece que no repondré el chubasquero amarillo que me cambiaron de dueño y que me quedaré con las ganas del paraguas, pero es que los tiempos cambian que da gusto.
La novena edición del Congreso Nacional de Medio Ambiente se celebra la primera semana de diciembre.
Es una cita bianual, referencia en este tipo de eventos. Presume de reunir, en un difícil juego de malabares, a todas las partes interesadas en la materia. La concentración de actividades puede llegar a provocar frustración ante la imposibilidad de atender a una gran parte de las propuestas que consiguen captar la atención del congresista acreditado para la totalidad del sarao. Lo bueno es que, debido a la cantidad de material que genera, permite disponer de literatura de interés sobre cualquier tema relacionado con el medio ambiente para una buena temporada.
Esta edición es algo especial. A la asistencia o participación de otras ocasiones, añadimos una comunicación técnica escrita: “Modernización del Área de Información y Documentación Ambiental: SINA“. El texto es un hijo bastardo de la memoria presentada (y admitida como candidata en la modalidad de mejores prácticas) al VI Premio a la Excelencia y Calidad en el Servicio Público de la Comunidad de Madrid.
Y si la sucesión ecológica quiere y por bien es, la tarde del 1 de diciembre nos vernos en la mesa redonda “Aplicación de la Ley 27/2006 de acceso a la información ambiental”.
Ya os contaré qué tal los pichigüilis. Salvo algún chubasquero amarillo que me cambiaron de dueño… la gente de medio ambiente no sabe tener detalles a la altura de otros sectores.
Si el producto más ecológico es el que no se fabrica, aquí tenemos lo que está cerca de ser la grapadora ecológica. No podemos ponerle ese adjetivo porque para ello tendía que cumplir los requisitos de la normativa europea. Lo dejamos en la grapadora sin grapas.

Es todo un invento para juntar grupos de un número limitado de hojas. Las perfora, saca el doblez, lo mete por una ranura… sin necesidad de aportes complementarios de material, tal y como se ve en esta otra foto:

El pichigüili ideal para Administraciones públicas con competencias ambientales que no tengan otra cosa mejor para agasajar en la que gastarse nuestros cuartos.