productor de sostenibilidad

23 Febrero 2010

Adiós a los contenidos, viva la propaganda política.

Pasa con los portales web institucionales de cualquier administración pública. Por eso tienen fama de ser tan malos: están diseñados para bombardear al ciudadano con propaganda política del partido de turno. ¿Servicios? Sí, también, pero… búscate la vida.

Me van a permitir que cargue contra malo conocido: www.madrid.org. Gracias a mi ocupación actual, en su día, recibí un curso de formación en el gestor de contenidos con el que se mantiene esta web institucional. Entre otras cosas, nos enseñaron que había dos formas de presentar y, consecuentemente, acceder a la información en esta página: la navegación institucional y la temática. Históricamente, en la forma de distribuir y ofrecer los contenidos, la primera se ha caracterizado por tener un enfoque más político y la segunda por acercarse un poco más al “criterio práctico”. Y allí se han retratado las distintas unidades de la administración autonómica, todo sea dicho de paso, esforzándose más o menos en la forma en la que sus contenidos aparecían por uno u otro apartado.

Por supuesto, para cualquier ciudadano no versado en estructura orgánica o distribución competencial, la única posibilidad de encontrar algún contenido de interés, por remota que fuese, pasaba por la navegación temática. Hasta el día de ayer, esto empezaba en la pestaña “accesos directos”, que daba acceso a una botonera en la que, entre otras, aparecía la opción “todos los temas”, que abría el árbol temático. ¿Cómo se llega ahora hasta este árbol temático? Pregunten al maestro armero.

Ni que decir tiene que todas mis referencias a contenidos de www.madrid.org, tanto en la vida personal como profesional, consistían en indicar, paso a paso, cómo llegar a través del desaparecido botón “todos los temas”. ¿Podría haber dado los enlaces directos? Por supuesto, pero los chorizos de códigos “alfanumericosimbólicos” (ej: http://www.madrid.org/cs/Satellite?c=CM_InfPractica_FA&cid=1109168185352&idTema=1132042845001&language=es&pagename=ComunidadMadrid%2FEstructura&segmento=1&sm=1) del gestor de contenidos se pervierten rápido: cualquier jugarreta del copia pega, un salto de línea imprevisto, un espacio mal puesto… los deja inutilizables. Curioso observar que en el apartado dedicado a la presidencia las url de los contenidos estén compuestas de claras y concisas palabras clave relativas a ese contenido (ej: http://www.madrid.org/lapresidencia/contenidos/discursos_presidencia.htm). ¿Posicionamiento? ¿Despotismo digital multimedia? Por supuesto, de hacer trámites desde un ordenador que funcione con software libre mejor no hablamos.

En definitiva, ahora (y hasta que alguien lo remedie, que me consta ya hay quien se está moviendo en este sentido), para llegar al mismo contenido tienes que pasar, necesariamente, por el apartado de estructura de la consejería de turno. En número de pasos a seguir puede ser el mismo, pero el camino será todavía menos intuitivo que antes. Para contenidos de medio ambiente: www.madrid.org > consejerías > Consejería de Medio Ambiente, Vivienda y Ordenación del Territorio > y a la derecha ya tienes “medio ambiente para…” empresas o ciudadanos, según el tipo de interés que te lleve allí.

Los que sí han quedado muy a mano son los espacios ideados para que los, cada vez más abundantes, cargos se pongan chapitas, pero… ¿qué hay de lo mío?… Salud, larga vida al interés general y brújulas para que los que se forran a su costa puedan lo localizarlo algún día.

30 Diciembre 2009

Cerraditos, cerraditos.

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No soy quien para ir a casa de nadie a decirle cómo tiene que configurar el acceso a internet, pero en según que sitios se te cae el alma a los pies cuando recibes un mensaje como este:

cerraditos, cerraditos

Sí, se trata de un navegador instalado en un ordenador de una unidad de una administración pública en España que no deja acceder a la url: http://search.creativecommons.org/

Eso sí, http://www.marca.com/ , http://www.hola.com/ , http://www.elpais.com/ y http://www.larazon.es/ sin problemas.

¿Buscando contenidos abiertos en horario de calentar la silla? Ten cuidado chavalito, ten cuidado.

27 Agosto 2009

Compartir fotos con Picasa.

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Esta es una pequeña guía, casi desde cero, para compartir fotos veraniegas. Existen muchas opciones: me gusta Flickr, con sus limitaciones. Por poco dinero se puede conseguir un dominio y un espacio de alojamiento web para montar nuestra propia galería de fotos. También está el fesibuc… con todas sus pegas. Pero si no nos apetece complicarnos la vida, con una cuenta de usuario de google podemos subir gratuitamente hasta un giga de imágenes a la web.

Lo primero es disponer de esa cuenta de usuario. Podemos tirar de una que ya tengamos o, si vamos a subir tropecientos archivos, abrir una cuenta dedicada, por ejemplo a las fotos de ese viaje a China. Si ya estás leyendo esto es que tienes encendido el ordenador y estás navegando por internet, así que omito esos pasos. Vamos al lío:

1. Cuenta de google. Si no eres usuario de google o quieres hacer una cuenta específica para las fotos puedes seguir este enlace. Pulsando donde dice “Crear una cuenta” nos piden los datos necesarios para darnos de alta como usuarios.

2. Descarga del programa Picasa: siguiendo este enlace, podemos descargar el programa Picasa. Se puede utilizar para gestionar fotos, permite organizarlas, crear discos… personalmente no me gusta, me parece un poco intrusivo. Pero es estupendo para subir las fotos a la cuenta de Picasa web que hemos creado en el apartado anterior. Existen alternativas (F-Spot es una opción en gnome para fricazos linuxeros), pero si no queremos complicarnos la vida… Picasa. Una vez descargado, hay que instalarlo como explican por aquí.

3. Elegir las fotos y subirlas a internet: esto se puede hacer de varias formas. Personalmente, como no me gusta que Picasa gestione mis fotos, cuando quiero subir algunas con este programa infernal las copio en una carpeta específica del ordenador. El siguiente paso es agregar la carpeta donde tienes las fotos para subir al programa Picasa: en el menú del programa vamos a “Archivo” y elegimos “Añadir carpeta a Picasa…” esto abre una ventana como la de la imagen:

picasa archivos

picasa1Aquí se nos permiten tres opciones: explorar siempre es que el programa actualiza automáticamente el contenido de la carpeta, mientras que explorar una vez indica que coja las fotos que tenemos en ese momento en esa carpeta. La otra opción es quitar la carpeta del programa Picasa: mantienen nuestras fotos en el ordenador, pero apartadas de la influencia maligna de este programa.

Las carpetas incluidas en Picasa aparecen en la parte de la izquierda, en una lista como la de esta otra imagen de la derecha.

Para subir imágenes a internet tenemos que pulsar en el botón que aparece en la parte inferior de la ventana donde pone “Álbum web”. Aquí nos pedirá que nos identifiquemos como usuarios con la cuenta de álbumes web que habíamos creado anteriormente.

Al pusar el botón “Álbum web” el programa enviará a internet las fotos que tengamos seleccionadas. Si no vamos a gestionar nuestras fotos con Picasa, una buena opción, antes de ponerse a subir las fotos, es crear carpetas por cada álbum que vamos a crear. En el menú “Editar” la opción “Seleccionar todo” nos permite elegir todas las imágenes de una carpeta y enviarlas juntas a un álbum web.

Antes de enviar las fotos a un álbum web Picasa nos hace otras preguntas en un menú similar a este:

picasa enviar a web

La primera opción es si queremos incluir las imágenes en un álbum nuevo, que podemos crear en el momento, o en uno existente que nos permite elegir entre los disponibles en nuestra cuenta de alojamiento. Podemos incluir una descripción del nuevo álbum e indicar dónde fue tomada la fotografía.

El siguiente punto importante son los ajustes de subida. Permiten elegir el tamaño de las imágenes:

- Optimizado: la opción que se utiliza por defecto, sube las imágenes a un tamaño adecuado para compartirlas, ni muy grandes ni muy pequeñas.

- Tamaño mediano: reduce el espacio que ocupan las fotos (teníamos el límite de un giga), por lo que suben más deprisa y nos permite cargar más fotos en los álbumes de Picasa web.

- Subida más lenta, tamaño más grande: carga las imágenes con mayor tamaño, por lo que podrán visualizarse a través de internet y descargarse con mayor calidad.

La elección dependerá de lo que queramos de esas fotos. Si simplemente queremos que otras personas puedan visualizarlas, el tamaño “mediano” es suficiente. Si queremos permitir que las descarguen para imprimirlas o editarlas tendríamos que optar por la máxima calidad y tamaño disponibles.

4. Privacidad de las fotos: Picasa nos permite elegir si queremos que las fotos estén públicamente disponibles para todo el mundo o si queremos mantenerlas privadas. La segunda opción permite generar un enlace a través del cual podemos invitar a nuestros amigos y familiares a ver una foto o un álbum concreto. Es lo más parecido a enviarles las fotos a su correo electrónico, con las ventajas de no tener que ir adjuntándolas una a una y de no saturar sus buzones. Por supuesto, cualquiera que tenga ese enlace puede acceder a nuestras fotos, independientemente de que le invitásemos nosotros a verlas o lo hiciese alguno de nuestros invitados.

Pues eso es todo… para empezar. Espero que estas notas sean suficientes para prederle el miedo y ponerse a trastear para aprender a compartir fotos en internet. Se admiten comentarios, preguntas y sugerencias.

Por supuesto puede encontrarse información más detallada en la web de Picasa y artículos varios por la blogosfera.

2 Marzo 2009

Cuidadín con el streaming, piratas.

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pirata.

(Del lat. pirāta, y este del gr. πειρατής).

1. adj. pirático.

2. adj. clandestino.

3. com. Persona que, junto con otras de igual condición, se dedica al abordaje de barcos en el mar para robar.

4. com. Persona cruel y despiadada.

Esta mañana la prensa gratuita se preguntaba si el streaming es el futuro de la música digital. El palabro “streaming” se refiere a esos contenidos a los que uno accede, pero no descarga, como, por ejemplo esos sistemas de radio on-line y los vídeos incrustrados en los blogs.

Según leía en el artículo se me venían a la cabeza las dudas razonables, que para la ocasión hago mías, de mostraba Jose F. Alcántara en su libro “La sociedad de control”:

¿Quién quiere streaming continuo? ¿Quién les ha dicho a los vendedores que no nos gusta almacenar nuestros contenidos localmente? ¿Acaso creen que las redes p2p sirven para usar y tirar lo que circula por ellas o que no nos gusta tener nuestro reproductor de mp3 cargado de música hasta los topes? ¿Alguien les dijo que no nos gusta leer nuestras revistas o escuchar nuestra música cuando no tenemos acceso a la red?

Como las “medidas anti-crisis” son suficiente, la cosa va a hora de crear dependencia continua del proveedor del servicio:

Pasar de un modelo de venta a un modelo de suscripción es la mayor de las ambiciones de la industria del copyright; su sueño dorado. Este modelo de suscripción es también conocido como modelo de la jukebox o la jukebox global, en alusión a la clásica máquina de música. En Internet y en la actualidad el modelo de jukebox está encarnado en los sistemas de streaming, en los que se da el tránsito de datos pero éstos no se almacenan, sino que se reproducen en tiempo real y luego se tiran a la basura.

En el modelo de la jukebox, cada vez que queremos oír algo tenemos que acceder a ello de forma remota, hay un servidor que nos transfiere los datos en cada momento y que controla absolutamente la transacción. Si decide eliminar el fichero, ya no tendremos acceso al mismo. ¿Es una ventaja tener que de nuevo una información para volver a acceder a ella? Visto así no lo parece.

Y, a riesgo de parecer pesado, les dejo unas citas selectas de un libro de David Bravo que parece condenado a no pasar de moda, como vacuna a la infoxicación que nos viene:

“La publicidad y el patrocinio deciden los contenidos. Los medios de comunicación tienen que mantener y captar a los patrocinadores que les subvencionan”

“Lo peor de la manipulación es que es contagiosa. Algunos periódicos pueden presentar realidades que son contrarias a lo que su línea ideológica propugna habitualmente solo porque se dejan llevar por la corriente de opinión dominante en el resto de los medios. Al fin y al cabo los periodistas también tienen como mayor fuente de información a los propios periódicos.”

“Hay periodistas que elevan a noticia las opiniones del poder y otros que simplemente han aprendido la profesión leyendo a los primeros.”

“Obviamente es una estupidez, pero no importa porque la información proviene de una fuente fiable que relaja la molesta tarea del contraste.”

“Continúa vigente esa estrategia que se basa en hacer creer que lo que perjudica a un sector privado es en realidad un problema colectivo.”

Por cierto, no me invites a Spotify, en jamendo tengo más música de la que cabe en mi mp3 y de la que tengo previso escuchar.

17 Febrero 2009

Reutilizar componentes informáticos para ser libres.

La sugerente entrada de Julen me ha llevado a la inquietante lectura de “La sociedad de control” de José F. Alcántara. El documento tiene mucha tela que cortar, hoy quería centrarme en el asunto de los residuos de aparatos eléctricos y electrónicos.

El autor habla, entre otras muchas cuestiones, del problema que puede suponer para las libertades individuales, especialmente para la privacidad, de distintos sistemas de control que, poco a poco, van incorporándose en nuestra vida cotidiana.

Me ha llamado la atención el asunto de la restricción digital de derechos a nivel de hardware destinados a impedir la ejecución de software o reproducción de contenidos que no tengan el visto bueno del fabricante:

“Aunque no es probable que se vaya a adoptar una medida tan impopular a corto plazo, no hay que olvidar que el sistema ha sido diseñado para que exista dicha opción y su sola existencia debería suscitar nuestro rechazo. Si necesitas un motivo importante para no comprar estos dispositivos, éste debería ser suficiente.”

En este punto, el autor habla del movimiento de “hardware libre” que enfrentaría al oligopolio de los fabricantes de componentes electrónicos (con incentivos para incorporar estos dispositivos de control), paralelo al de “software libre” contrapuesto a los oligopolios en los programas informáticos, estableciendo los pertinentes peros:

“El desarrollo de software requiere bastante conocimiento de programación, pero los requisitos económicos para comenzar a programar son muy pequeños: una computadora no supone ahora mismo una barrera excluyente si lo que queremos es desarrollar software. El desarrollo de hardware, sin embargo, requiere alta tecnología, cuyo precio es muy elevado.”

En este punto cabe hacer una pequeña reflexión sobre nuestro modelo de consumo de tecnología.

¿Qué recursos necesitamos para acceder y crear contenidos digitales? ¿Hasta qué punto las actualizaciones de nuestros equipos electrónicos se deben a obsolescencias planificadas? ¿Podríamos seguir leyendo y escribiendo blogs y wikis en el último ordenador del que nos desprendimos con un simple cambio de sistema operativo? ¿Qué requisitos son necesarios para disponer de un entorno ofimático completo?

Volviendo al título de la entrada, me pregunto ¿cómo estamos reciclando nuestros componentes electrónicos? ¿sería interesante cambiar el modelo?

Es evidente que a la industria le interesa que nos desprendamos de nuestros viejos ordenadores, los servicios de recogida los lleven a sitios donde los trituran (¿creando escasez de piezas de recambio?) y que de la pasta resultante se saquen materias primas para alimentar de nuevo la fabricación de equipos.

¿Es esto ecológico en términos globales? ¿es la forma de gestión de este tipo de residuos que maximiza el beneficio social?

Existen otros modelos, como el del sector de la automoción, que ha impuesto un mecanismo basado en la descontaminación (mediante la retirada de los fluidos) y posterior desensamblado y clasificación de componentes. Los tradicionales desguaces donde se apilaban coches viejos han pasado a ser, donde la normativa se aplica correctamente, limpios y ordenados almacenes de piezas de recambio. De chatarra a los vehículos al final de su vida útil.

¿Podemos hacer lo mismo con los electrodomésticos? ¿Podríamos hacer rentable un mercado de componentes de segunda mano? ¿necesitamos un garaje para poner el proyecto en marcha?

¿Me cambia la fuente de alimentación? Sí, se que, monetariamente, es más barato comprar un portátil nuevo que llevar el viejo a que le cambien la pantalla. Tal vez si pudiésemos encontrar pantallas de repuesto y cambiarlas nosotros mismos ¿no lo intentaríamos? ¿Y si con eso evitásemos (o al menos aplazásemos) la imposición por parte del fabricante de sistemas de control tales como sistemas de restricción digital de derechos a nivel de hardware o la incorporación de chips RFID en nuestras neveras?

Tal vez el camino del hardware libre esté en asegurar la vida útil de los equipos existentes y establecer protocolos de reutilización de los antiguos. O tal vez no.

1 Febrero 2009

Más fotos en internet: sostenibilizarte

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Nieva en Madrid

Os presento mi nuevo proyecto en internet: www.sostenibilizarte.es

Se trata de una galería de fotografías sobre desarrollo sostenible. Mi intención es colgar, poco a poco, todas las instantáneas que he ido tomando sobre elementos del medio ambiente, la relación del hombre con la naturaleza… una recopilación de fotos de flores, cabras, chimeneas y contenedores de residuos… en mi línea: me gusta hacer fotos, pero no tengo una técnica muy depurada. Tampoco me gusta el retoque más allá de montar una panorámica, recortar para mejorar el encuadre o enderezar alguna foto que sale torcida.

Nada espectacular, pero, que yo sepa, al menos dos de esas instantáneas han sido utilizadas para ilustrar algún contenido sobre energía eólica y el sentido magnético de las vacas. Así pues, tanto para permitir su exhibición como su reutilización me he decidido a colgar mis fotos en: www.alvizlo.sostenibilizarte.es

Hay muchas soluciones para colgar fotos en internet. Por ejemplo, tengo algunas fotos en Flickr, pero desde que vi cercano el límite de la gratuidad, me estoy replanteando qué relación quiero tener con ese servicio. Tal vez podría subir las fotos a alguna herramienta de red social… pero, no se si me terminan de convencer.

También utilizo otro servicio que permite compartir de forma más o menos discreta las fotos de la última reunión familiar, pero hay que diversificar.

Lo que realmente me apetecía era trastear un poco con aplicaciones libres y ser un poco independiente. En esta línea, había probado alternativas muy interesantes, como coopermine, un completo gestor de imágenes que permite crear portales para compartir fotografías con gestión de usuarios, o gallery bastante potente y con muchas más opciones de las que necesitaba. Así que, de momento, he tirado por pixelpost, espero que os guste el resultado.

Y aquí lo dejo, que está nevando en Madrid y no es la ventana de internet a la que más apetece asomarse.

13 Enero 2009

Internet y la huella ecológica.

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La blogosfera está revolucionada con las noticias sobre las emisiones de gases de efecto invernadero que puede originar el uso de Internet. La polémica parece centrarse en los gramos de dióxido de carbono (CO2) que emitimos cuando utilizamos un buscador de contenidos en la web. Podría haber recurrido a un sostenible silencio, pero no voy a perder la oportunidad de enrollarme sobre el tema y, con la excusa, hablar un poco de huella ecológica y de análisis de ciclo de vida.

Lo bueno de observar desde la barrera y llegar a estas alturas del debate es que puedo traer posiciones que van desde la sorpresa ante el revuelo causado hasta la respuesta de las partes interesadas.

Me gusta la reflexión de Julen porque se centra en el fondo de la cuestión (tampoco puedo obviar que, para mi, el valor añadido de la reflexión de Julen es que, hasta donde llega mi conocimiento, él no vende libros relacionados con el impacto ambiental de la web, no gana dinero con una herramienta para calcular estadísticas sobre las emisiones de efecto invernadero ni su blog está patrocionado por fabricantes de cacharrería molona):

“Detrás de los datos, hay una cuestión sobre la que quiero hacer hincapié, una vez más: el consumo como seña de identidad de esta sociedad en la que vivimos. La supuesta economía de la abundancia del primer mundo podemos simplificarla en dos planos: el de los productos físicos y el de la información, esta última sobre todo en soporte digital. Ambas parecen necesitar muy diferente cantidad de energía “física” para hacerse presentes. Los elementos físicos necesitan de instalaciones donde se elaboren, se controlen y luego se transporten a allí donde hace falta.”

Estoy convencido de que, al menos en parte, los problemas a los que nos enfrentamos en este 2009 tienen su origen en la miopía con la que hemos tratado los recursos finitos del mundo físico en el que vivimos. Me han venido a la mente aquellos artículos que, hace unos años, daban titulares de prensa del estilo “los niños de hoy creen que los pollos se crían en la nevera“. Virtualmente podríamos inyectar liquidez infinita al sistema (alguien intentón convencerme de esto en fechas recientes), pero en la práctica, en algún momento, nos quedaríamos sin materias primas para dar soporte a los billetes, la tinta o la energía necesaria para mover la máquina de hacer dinero.

Efectivamente, que alguien llegue a leer esta entrada implica que he estado un rato sentado delante de un ordenador encendido, que he utilizado una conexión a internet para publicarla, que se almacenará en un servidor… un montón de recursos físicos que no se están empleado en otras cosas. Podemos medirlo en toneladas de materias primas y CO2 emitido, pero no sólo. Alguien tiene que estar explotando las minas de las que salen esos recursos físicos, posiblemente por un sueldo que no le dará acceso a la tecnología que nos permite estar aquí hablando del tema. Porque para que yo pueda estar en Madrid tecleando alguien tiene que traerme a la ciudad alimentos, agua potable, la energía…

Para ilustrar el asunto, hace ya más de una década, Mathis Wackernagel y William Rees, le daban forma al indicador que conocemos como huella ecológica y que nos permite tener una aproximación del coste que implica nuestro modo de vida. El invento resume, de forma bastante gráfica, cuantos planetas como el nuestro serían necesarios si todos los habitantes de La Tierra llevasen nuestro ritmo de vida. Si te interesa el tema también se pusieron de moda la huella de carbono y, más recientemente, la huella hídrica.

Sin olvidar el valor didáctico de este indicador, conviene recordar que sólo tenemos un planeta y que el exceso de consumo de unos, en el presente, es a costa de otros y del futuro. Podemos discutir agriamente sobre si el cambio climático es o no una realidad probada científicamente. Que en caso de que se estuviese produciendo nos lleve a un calentamiento global o a una glaciación. Incluso si es de origen antrópico o no. Pero la clave del problema es otra: vivimos en un planeta finito de recursos materiales limitados y con una distribución de los recursos bastante injusta con desigualdades cada vez menos sostenibles.

En un sistema de consumo es importante contar con información sobre el impacto de lo que el mercado nos ofrece. Para ello podemos utilizar el ciclo de vida: evaluar todos los impactos, directos e indirectos, que generan los productos y servicios desde su diseño hasta el final de su vida útil. Desde este punto podríamos internalizar los costes ambientales en los procesos productivos, de modo que sean los propios agentes que participan en el mercado, convenientemente informados, los que ayuden a reducir la huella ecológica. En nuestro contexto económico, esto se ha plasmado en lo que se conoce como la política de productos integrada.

El reto es actuar y disponemos de herramientas. Pero siempre es más cómodo echar la culpa al la sociedad, el sistema o al estado olvidando, claro está, que cada uno de nosotros somos piezas indispensables de la sociedad, movemos el sistema con nuestras decisiones y legitimamos las actuaciones del Estado con nuestro silencio.

Sobre los datos no me pronuncio, no conozco con el detalle suficiente la metodología con la que se ha realizado el polémico estudio. Pero si una búqueda causa las mismas emisiones de gases de efecto invernadero que calentar agua para una infusión… de perder la tarde en el feisbu…, mejor no hablamos…

9 Diciembre 2007

Es más fácil tener un blog que una página web

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Si volviese a empezar en esto de publicar en internet, seguramente pasaría por completo de los documentos guardados como html en algún procesador de texto y de los programas editores de páginas web. Iría directamente a los blogs. Hay un montón de servicios (muchos gratuitos) que ofrecen todo lo necesario para publicar en internet sabiendo de informática lo justo para pinchar en este enlace.

Tal vez me decantaría por algún sistema basado en software libre, o por alguna plataforma que pueda presumir de equipo majo. Y me asomaría por algún lugar donde no sentirme sólo ante el peligro. Seguramente descartaría alguna plataforma que no por popular es mejor, ni más fácil de manejar.

La comodidad de publicar en un blog (que podemos utilizar o no como diario) frente a una página de html plano es que utiliza un gestor de contenidos para mantener los enlaces, las páginas, las imágenes y todo ordenadito, sin que nos tengamos que preocupar demasiado de saber cómo funciona por dentro el sistema de publicación.

Podríamos ir directamente a un gestor de contenidos, pero es más difícil encontrar plataformas que nos los den directamente instalados y listos para usar. Hay otras opciones, como las que se ofrecen con una cuenta de hotmail o yahoo, que permiten tener un espacio personal de publicación que integra blog, galería de fotos… y permite configurar distintos niveles de privacidad, para permitir el acceso sólo a los usuarios que nosotros queramos.

Algunas plataformas para blogs contemplan la posibilidad de configurar niveles de acceso pero, para la publicación de un espacio privado me parece más interesante utilizar una plataforma a la que puedan acceder mis conocidos con su cuenta de correo electrónico actual, sin necesidad de darse de alta en servicios que igual no van a utilizar.

Otra forma curiosa de publicar en internet es el wiki, para el que también existen plataformas que nos lo ponen bastante fácil.

Por otro lado, una cuenta google nos daría acceso a servicios de ese tipo y algunos más. Eso sí, la comodidad de tenerlo todo junto puede suponer renunciar a algunas prestaciones disponibles cuando se utilizan varios servicios distintos. Por ejemplo, para compartir fotos flickr es una buena herramienta, a la que se puede acceder con una cuenta de yahoo.

Resumiendo, con un blog sólo tenemos que dedicarnos al contenido, mientras que si queremos hacer una página web “a pelo” tendríamos que ocuparnos del diseño y la estructura de los contenidos, lo que puede ser un verdadero coñazo y bastante frustrante.

Y lo más importante, un blog puede ayudarnos a mantener conversaciones.

Administrado con WordPress. Traducido por WordPress España.