“Cuando confluyen las revoluciones en el ámbito de las comunicaciones y de la energía, todo cambia, incluido el pensamiento de los seres humanos”
Jeremy Rifkin en la entrevista de la Agenda Viva de primavera de 2008
Está de moda otra vez. Todos los días en prensa y televisión el asunto de las nucleares. ¿Son seguras? ¿Ayudan a paliar el cambio climático? Apasionantes discusiones con todo tipo de contertulios, posicionamientos políticos, argumentos alarmistas, razonamientos científicos… Y la diversidad está muy bien. Si abordamos el problema desde la física teórica diremos que la energía nuclear es segura. Si nos ceñimos algún programa político igual hay que descartarla. Si pensamos en las emisiones de gases de efecto invernadero se nos antoja una buena alternativa. Si somos un poco conspiranoicos veremos amenazas terroristas por todas partes… desde luego no es difícil encontrar argumentos para ser antinuclear. Ni para todo lo contrario.
Abordar el asunto energético desde el punto de vista “nuclear sí, nuclear no” es demasiado simplista. Una visión miope. Creo, sinceramente, deberíamos abrir el debate un poco más y plantearnos ¿qué modelo energético queremos? No discutir sólo sobre los atributos de una determinada forma de obtener energía. Tenemos que mirar qué implicaciones tiene en todos los ámbitos. Generación, distribución, consumo…
Estamos en el momento histórico en el que los ciudadanos podemos superar un sistema energético tradicional y pasar a un modelo energético distribuido. Hasta ahora la producción de energía está concentrada. La solución nuclear conseguiría perpetuar un esquema de producción centralizada. ¿Qué implica esto? Pues básicamente que la mayoría de la población depende de aquellos que controlan las centrales desde las que se distribuye la energía eléctrica. ¿Eso es malo? seguramente no. Pero sería bastante mejor si cada cual fuese su propio productor de energía y su economía doméstica no dependiese de los caprichos del sector eléctrico.
A estas alturas de la película sabemos que nuestros hogares podrían ser autosuficientes energéticamente, que los partidos políticos son conscientes de que existen otros modelos energéticos, que ciertos intereses presionan las decisiones políticas… El debate nuclear está superado: un miedo, más o menos irracional, hace que la sociedad tenga una imagen nefasta sobre la energía nuclear. ¿Por qué intentan imponernos que es la solución? ¿Qué impide que la información sobre nuevos modelos energéticos llegue a la calle y las tertulias de la televisión?

