Entre las costumbres de estas fechas, se ha convertido en un clásico celebrar el paso del 30 al 31 de diciembre. Consiste en un ritual para recibir como se merece el último día del año. En su versión completa incluye: cortilandia (lo omito siempre que puedo, mi religión me impide asistir a tan grotesco espectáculo); vuelta por la Plaza Mayor, con paradita para vermut, caña o refresco; bocata de calamares crudos con pan de ayer y su lata caliente de lo que quede (no tiene por qué ser literal, pero el exceso de demanda hace que algunos años la experiencia no sea lo que uno espera); pisotones hasta la Puerta del Sol y las 12 gominolas a ritmo de las campanadas.
Este año la lluvia (que dio un descansito a la hora adecuada), el final de las obras y Rubalcaba, han conseguido que el evento estuviese menos masificado que de costumbre, por lo que los accesos y salidas a la Puerta del Sol han sido mucho más ligeros que en los últimos años.
Lo malo de esta celebración es la resaca: levantarse el día 31 pensando si la retransmisión de las campanadas desde la Puerta del Sol realmente es en directo o se deja filmada la noche antes para que Belén Esteban y Ramón García puedan tomarse las uvas en casa… Por cierto, yo venía a programar una entrada para felicitarles la entrada en 2010, pero mejor… se den por felicitados: pasen una buena noche y que el nuevo año les traiga lo mejor.
No soy quien para ir a casa de nadie a decirle cómo tiene que configurar el acceso a internet, pero en según que sitios se te cae el alma a los pies cuando recibes un mensaje como este:
Sí, se trata de un navegador instalado en un ordenador de una unidad de una administración pública en España que no deja acceder a la url: http://search.creativecommons.org/
Eso sí, http://www.marca.com/ , http://www.hola.com/ , http://www.elpais.com/ y http://www.larazon.es/ sin problemas.
¿Buscando contenidos abiertos en horario de calentar la silla? Ten cuidado chavalito, ten cuidado.
Feliz Solsticio de Invierno, Feliz Navidad, Feliz Jánuca o lo que quiera que os guste celebrar por estas fechas.
Espero que paséis unas fiestas entrañables rodeados de los vuestros y que ese afecto llene todos y cada uno de los días del próximo año.
Un abrazo muy fuerte.
la historia es una rueda, “la inconstancia es mi esencia “dice la rueda, “elévate conmigo si así lo quieres, pero no te quejes cuando vuelvas a caer en las profundidades, “los buenos tiempos se van, pero también los malos”, la mutabilidad es nuestra tragedia, pero también nuestra esperanza”, “las mejores épocas, como las perores siempre se irán” (estamos peliculeros)
“¿Vas ha escribir una entrada en tu blog sobre la peli?” Y aquí estamos Sara y Alberto a cuatro manos sobre el teclado. Hace demasiado frío como para estar zascandileando por la calle. El último párrafo revela, indirectamente contenidos argumentales, quedas avisado. Habíamos visto la flipada del trailer: efectos especiales a cascoporro. Mogollón de publicidad en los informativos de televisión: ¡La peli más cara de la historia! ¿Un rollazo ecologista para limpiar la conciencia de Cameron, después del estropicio de Titanic?
Hemos entrado al cine sin esperar mucho, pero hemos salido gratamente sorprendidos. De esperar una historia sin argumento a ver una película bien estructurada, interesante, bien resuelta, entretenida y agradable. Es de esas películas que realmente son para todos los públicos, igual no para niños muy pequeños, tanto por la duración como por la violencia de algunas escenas. Tal vez no para afirmar que “posiblemente sea la mejor película de la historia del cine”, como hemos escuchado a la salida, pero se deja ver.
Es una lástima que la moralina ecologista que destila la peli quede en el plano de la ficción. Pandora es el reflejo directo de lo que ocurre en muchos lugares de nuestro propio planeta, en nuestro continente, incluso en nuestra misma comunidad autónoma o en nuestra ciudad: la tragedia de los comunes. Sorprende lo fácil que es emocionarse con un muñeco azul en la pantalla del cine y lo difícil que resulta entender la situación de personas que a diario son expoliadas de lo poco que tienen para mantener un sistema decadente, que valora el lujo material por encima de cualquier tipo de afecto. Y no hablo de tribus en el Amazonas, podríamos hablar de mileuristas que curran de sol a sol en la oficina, privados del contacto con su familia, sus lugares de origen o del tiempo necesario para llevar una vida saludable… al objeto de que sus representantes coman calentito… qué se yo, en Copenhague. Si queremos conseguir algo distinto, tal vez tenemos que empezar a plantearnos formas diferentes de gestionar nuestro territorio, si es que estamos a tiempo de evitar algo.
Volviendo a la ficción, aquí van algunas pistas, por si eres sensible a que te destrocen la peli antes de verla (sólo un poquito):
¿Te gustó Eragon? a nosotros no mucho, pero aquí hay un guiño entrañable.
El espíritu de La Princesa Mononoque campa a sus anchas por Pandora.
Batallas épicas resueltas en un cruce entre El Señor de los Anillos y La Guerra de las Galaxias… pero sin sables láser.
La eterna y clásica revisión del conflicto entre los buenos y los malos, cruce de un western moderno y Harry Potter o Matrix pegada al terruño.
En cuanto a la acción, totalmente videojugable, como la última de Indiana Jones.
Y porque me mola, también me da un aire a El Último Mohicano (Sara no está de acuerdo, es que la ha visto menos, dice que se duerme siempre).
La Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) también ha creado varios contenidos que se estrenarán el próximo 13 de diciembre en un evento global bajo el lema “Bend the trend“. Tenemos unos aperitivos:
Sobre la trascendencia de estos documentales, ya se sabe, material para que los escépticos negacionistas se entretengan. Poco se puede argumentar a los que no tienen suficiente con las evidencias, datos o estudios. Para el resto puede ser interesante contar con información actualizada sobre lo que está ocurriendo con nuestro clima y como nos afecta. Espero que nuestros representantes estén a la altura de lo que nos jugamos y que, como ciudadanos, seamos capaces de exigirles la responsabilidad que hemos delegado en ellos.
Visitar un hayedo al sur del Sistema Central es todo una odisea. La conservación impone limitación a las visitas y… ya se sabe… lo escaso atrae demanda.
Especialmente si el lugar tiene el encanto de estar rodeado de polémicas sobre si se encuentra más o menos al sur que otros similares o de si realmente constituye una comunidad vegetal que pueda recibir una denominación particular. Porque si no te reconocen como parte de un grupo no puedes ser el representante de ese grupo que está más al sur de ninguna parte…
Con un poco de suerte nos veremos por allí en primavera. Pero si me pierdo, buscarme en algún lugar desde el que, a ser posible, se pueda contemplar el bosque.
Todavía no tiene blog, que yo sepa, pero da gusto ver la ilusión con la que ha cogido esto de la web 2.0.
Es una amiga que trabaja para la Administración y que está haciendo un curso, que tiene muy buena pinta, sobre herramientas web 2.0. Me llama la atención porque es de esas personas que no traía blog de serie. Tampoco venía con el feisbuc, pero ahora sí tiene una cuenta…
Veremos como evoluciona la cosa, pero parece la evidencia que el funkzina web, si no nace, se hace. Otra curiosidad que me surge es si conseguirá la Administración para la que trabaja sacar partido de sus nuevas habilidades o si las políticas de presencia institucional en la red y las restricciones de uso de internet se lo impedirán… pero eso es otra película.