productor de sostenibilidad

26 Marzo 2008

Biblioteca de movilidad

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Estaba dándole vueltas otra vez a lo de ir a currar en bici cuando me he tropezado con la Biblioteca de Fundación Movilidad. Conocía de la existencia de la Fundación, pero no le había prestado atención a su iniciativa en internet. Promete ser una fuente de noticias interesantes.

Habrá que hacerle el seguimiento para ver si cumple con los tópicos de todo portal institucional que se precie o si nos da alguna agradable sorpresa ¿incluye blog?.

18 Marzo 2008

¿qué quieres ser de mayor?

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El vídeo no es nuevo, pero lo acabo de conocer y no quería irme de vacaciones sin compartirlo. Por cierto, no he blogueado con mucha intensidad, pero puede que de aquí a finales de abril el ritmo sea mucho más relajado, un reto pendiente me va a tener bastante ocupado. Después… ya veremos.

EDITADO: desisto de poner el vídeo en el blog (seguro que es muy fácil pero me lo descoloca todo y no me apetece ponerme a cacharrear), se puede ver siguiendo este enlace

EDITADO OTRA VEZ: parece que ahora sí.

10 Marzo 2008

La larga cola de la política

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Todavía nos falta un periodo de valoraciones periodísticas, formación de gobierno, toma de posesión y todas esas cosas que trae consigo el circo electoral, pero lo peor ha pasado. Lo llevo fatal.

No sólo no puedo participar directamente en la toma de decisiones, tampoco puedo elegir a las personas que me gustaría que lo hiciesen. Tengo que votar “paquetes” electorales llamados partidos políticos que, a pesar de habitar en un plano de la realidad totalmente distinto al de la ciudadanía, “expresan el pluralismo político, concurren a la formación y manifestación de la voluntad popular y son instrumento fundamental para la participación política” (art. 6 de la Constitución Española)

Después de algún tiempo leyendo sobre la “larga cola” ya casi me lo había creído… hasta que ha llegado el resultado electoral. Por si tenía dudas, con el noventa y muchísimo escrutado, 10 partidos se reparten el 95’88 % de los votos. Entre los dos primeros juntan el 83’75. Esto, independientemente del sentido del voto secreto de cada uno, es un triste resultado. Al menos en lo que a pluralidad y diversidad se refiere.

Enrique Dans, Juan Freire, Antoni Gutierrez-Rubí y Genís Roca han escrito una carta al futuro presidente en la que muestran “inquietud por la desconexión existente entre nuestras élites y la actual sociedad red”. Lo han hecho esta semana pasada, en la yo andaba preocupado por si mi percepción de la distancia que separa a la clase política de la ciudadanía sería un obstáculo para ejercer mi derecho al voto. A pesar de que la carta apareció entre mis suscripciones rss, he de confesar que no la he prestado atención hasta que no “me” la han resumido.

La carta no deja de ser una lectura interesante, pero creo que si queremos cambiar algo, a la vista de los resultados electorales, donde debemos dirigirnos es a nuestros iguales. Será que soy demasiado joven o que no he vivido nada distinto, pero yo entendía que la democracia era una cosa diferente. Y ya no hablo de listas abiertas, hablo de votar en la diversidad. No termino de explicarme cómo es posible que dos partidos con los que cerca de la mitad de la población está desencantada, sigan concentrando la inmensa mayoría de los votos.

La explicación tal vez esté en el vértigo que causa la incertidumbre, en el miedo a lo desconocido… es una bonita excusa, pero se cae por su propio peso. Sólo hay que ver los resultados obtenidos por otros partidos de larga trayectoria o con personas suficientemente populares como para no pasar desapercibidas. Si tuviese la solución a la participación seguramente no estaría escribiendo hoy aquí. De todos modos no es para tomárselo demasiado en serio.

Si algo ha tenido de bueno este proceso electoral es que algún amigo (analógico) ha descubierto el correo electrónico como forma de debate y nos ha deleitado con su spam – reflexivo. Él y los pocos que han contestado masivamente (en un intento de entrar al trapo obtuve un mensaje de error “too many recipients” que me hizo pensármelo mejor). David, la próxima vez escríbete un blog, seguro que resulta menos intrusivo (bonito palabro) y obtienes más participación. También puedes montar tu partido, como experimento…

8 Marzo 2008

Un wiki en el curro

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Últimamente he confirmado que soy un fricazo en uno de los pocos ámbitos en el que me faltaba hacerlo: el laboral.

El tradicional manual de instrucciones quedaba obsoleto con cada nueva propuesta de mejora introducida para optimizar el desarrollo informático original. Y estas propuestas, desde que descubrimos que podíamos acomodar la aplicación informática a nuestra forma de hacer las tareas y/o a los objetivos que buscábamos con el uso de la aplicación, no eran precisamente pocas.

Por probar si las nuevas tecnologías podían hacerlo más llevadero, se “me” ocurrió la feliz idea de utilizar, como sistema de documentación para una de esas aplicaciones desarrolladas a medida que nunca funcionan como se espera, uno de esos inventos 2.0: el wiki.

Cierto es que se podían haber propuesto soluciones más tradicionales para documentar los cambios. Cada uno en su cuaderno: ese que nunca aparece cuando el que tenía que acordarse no está en la oficina. O formalizar un sistema de gestión, a ser posible siguiendo un esquema normalizado que permita la certificación por terceras partes. Pero eso es un coñazo y a nadie en su sano juicio se le ocurre proponer implantar una ISO 9001. Especialmente si trabaja por obra y servicio y se le puede sumar a su ya de por si larga lista de tareas poco estimulantes.

La negativa inicial se convirtió en un reto que ha culminado con la instalación local de una bonita aplicación que permite disponer de un wiki completo en una memoria USB… y, con un poco de ayuda del informático, ponerlo a disposición de todos los equipos conectados a la red de la oficina.

Unos cuantos ratos invertidos para saltarse incomprensibles políticas encaminadas a evitar el uso de software libre… y listo: un wiki al que llorarle las penas y en el que hacer terapia de grupo como usuarios silenciosos de aplicaciones que parecían destinadas a amargarnos la vida.

El resultado… no tengo claro si hemos abierto una nueva frontera que atravesar o hemos hecho un agujerito en uno de esos muros que obstaculizan la comunicación interna. El tiempo lo dirá.

4 Marzo 2008

Aprendiendo a bloguear

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Aprendiendo a bloguear

A escribir un blog bloguear, como tantas cosas en esta vida, se aprende.

YO he tardado en darme cuenta de lo más evidente: no se puede echar a correr sin antes empezar a andar. En el tiempo que llevo por aquí me he dado cuenta que implusivo tiene dos vertientes: iniciativa e imprudencia. Sigo tropezando torpemente, pero le voy perdiendo el miedo a las caidas en la blogosfera, supongo que en el futuro las cicatrices del periplo por la red serán tan buena excusa para contar batallitas como las tortas con la bicicleta.

No vale lamentarse de las heridas que ya no se pueden evitar. Es una premisa: para aprender hay que equivocarse.

No estamos solos en el camino y ahora tenemos un manual.

Sí, ya he visto que en la portada, en letras negras, pone “en la empresa”, pero en la parte superior, más bonito y atractivo, dice “manual de uso”.

El día menos pensado aparecerá por aquí otra reseña. Hoy solo quería agradecer a todos los que han hecho posible una lectura mucho más que interesante y recomendable para cualquier persona que escriba un blog o se plantee hacerlo, especialmente si se trata de un empresario.

3 Marzo 2008

En todos los curros se bloguea

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Puede que no, pero quería traer a colación una de las lecciones tempranas que aprendí en mi primera experiencia laboral “formal”. Fue aquel verano en que me dio por intentar hacerme independiente económicamente y me apunté a una ETT.

Me llamaron para ir a mover muebles en una oficina de una “gran empresa”. Allí, en una sola mañana aprendí, de la mano de “mi jefe directo”, todo lo que necesita saber sobre escaqueo laboral un estudiante universitario. En aquel momento pensé que sería algo endémico de los trabajos precarios, por horas y mal pagados. Algún tiempo después, cuando empecé a trabajar “de lo mío”, se encargaron de que lo aprendiese bien “en todos los trabajos se fuma” (que se lo pregunten a algún médico).

Ahora está prohibido fumar en los centros de trabajo, pero la frase no ha perdido su vigencia, ni en sentido literal ni en el figurado.

La pregunta es ¿En qué momento redactan los posts los empleados que tienen un blog? y no la voy a responder. Más que nada porque igual no puedo todo lo sincero que el caso requiere. Mis reglas, eso sí, son parecidas a las que plantea alorza, que por algo es uno de mis ídolos blogosféricos. Puedo alegar en mi favor que ahora dedico menos parte de mi jornada laboral a contar chistes de vascos que hace unos pocos años (hasta el extremo que este fin de semana he constatado la necesidad de revisar el repertorio).

Para colmo de males no tengo mucho que aportar a lo que ya se propone en los comentarios. El blogueo en la empresa dependerá del contenido del blog (personal, profesional, institucional…) y de la relación del empleado con el blog y la empresa. Lo que no podemos olvidarnos que bloguear no es sólo escribir en blogs.

En la línea de lo que se ha comentado en el blog de alorza, el problema de bloguear en el trabajo está íntimamente ligado a la dificultad de separar la vida personal y la vida laboral (suponiendo que pudiera hacerse tal cosa). La clave, como remarca Iñaki, puede estar en la confianza y la responsabilidad. Pero ¿dónde están los límites?

Hay empresas cuyos filtros bloquearán tu intento de entrar a la página principal de cualquier cosa que parezca una red social o dominio de proveedor más o menos popular de servicios de blog. Curiosamente desde los ordenadores de estas organizaciones seguramente podrás conectarte a cualquier versión digital de las publicaciones que la prensa rosa y deportiva llevan a los quioscos.

Recuerdo que en una ocasión desde la casa de un cliente de mi jefe no se podía acceder a la página web principal de un proveedor gratuito de correo electrónico. “Alberto, tu que sabes de esto, mira si me puedes echar una mano…”. Bastaba con entrar por la página de otro servicio de ese proveedor o por uno de los resultados de un buscador genérico… cualquier cosa que sirviese para llegar al correo sin pasar por el dominio.com bastaba para saltase el filtro informático. Lo gracioso de la anécdota es que ocurrió en una época en la que la prensa publicaba rumores oscuros sobre aquella organización… cualquiera con una mente un poco retorcida y la suficiente malicia podría haber interpretado aquello de forma perversa y complicar los rumores oscuros.

El caso más extremo me lo tropecé cuando, como comercial de una base de datos de legislación ambiental, tuve la ocasión de visitar una de esas empresas que todo consultor ambiental quisiera tener en su cartera de clientes. La visita me abrió la puerta a futuras ofertas, pero me convenció de que no quería trabajar allí y que si conseguía venderles algo no serían mis servicios.

Cualquier elemento de conectividad de los ordenadores de mis potenciales clientes estaba bloqueado o centralizado en una especie de departamento de control interno. Ni internet, ni lector de discos compactos, ni impresora… supongo que hablar de blogs en esos chiringos debe considerarse una especie de blasfemia imperdonable.

Después de tanto irme por las ramas, creo que hay una indefinición perversa en este ámbito. ¿Dónde esta la buena fe que se le supone a toda relación laboral?

Puede que nadie quiera reconocer que participa en la blogosfera en horario de trabajo por miedo a ser despedido, o quien busque justo lo contrario. Lo mismo pasa con los empresarios. No quieren prohibir el acceso como elemento estratégico, pero tampoco quieren invertir en un uso equilibrado del blog.

El problema endémico es una falta crónica de organización del trabajo, hasta el extremo (por coger un indicador que se me viene a la cabeza ahora mismo) que la formación continúa para empleados en activo se realiza, preferiblemente, a partir de las siete de la tarde y/o en fin de semana (por cierto, ¡qué tarde es!, tengo que irme a al curso de ergonomía).

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